
Desde que llegué de Islandia he estado leyendo las noticias que saltan de varios medios de las islas y la verdad es que me siento un poco decepcionado.
Comprendo que la masa comentadora del Canarias 7, esa especie autóctona del archipiélago, nos ponga a parir pero señores esa gente pondría a parir hasta el horario de las farmacias de guardia si la web tuviera comentarios abiertos para ellos.
Por otro lado desde que nos fuimos sólo se han escuchado críticas a esta propuesta por todos los medios y no es que quiera justificar a promotur o a la agencia implicada en esta campaña pero aquí os dejo "mi verdad".
Esta historia empieza hace un par de semanas cuando tomé un avión a Gran Canaria para hacer un casting donde la emoción, los nervios y la ilusión rebosaba.
No estábamos allí para ser triunfitos o para bailar, realmente no sabíamos para que estamos pero allí estuvimos durante horas sin saber que algunas de esas caras formarían parte de nuestra vida para siempre.
Días después volaba de vuelta a Gran Canaria y me encontraba con lo que en ese momento eran nueva y nueve extraños vestidos de naranja que en cuestión de días se convirtieron en mi nueva familia.
Desde antes de llegar se palpaba el buen rollo del grupo que en cuestión de horas había pasado a ser una panda de desconocidos (salvo excepciones) a una piña unida para ir a un país desconocido.
Y allí estábamos en Reykajvik para llevar a cabo este reto durante cinco días yendo de puerta en puerta y parando en la calle a todo el mundo para compartir nuestra fortuna.
Desde la universidad al centro comercial, desde el Austur hasta la catedral y donde hiciera falta.
Pero más allá de la experiencia mediática que ha supuesto la expedición (de la que se habla a diario en este blog) me gustaría destacar la experiencia humana que ha supuesto para todos este viaje que nos ha hecho ver que en tiempos con los que pasamos la unión hace la fuerza y que posiblemente de esta piña que somos los cien embajadores salgan proyectos de todo tipo desde profesionales hasta matrimoniales.
Un saludo,
Carlos Morales
www.tremendoviaje.com